Siempre he tenido la curiosidad de saber qué hay detrás de los nombres, aunque algunos puedan parecer obvios, el camino hasta que se encuentra la palabra con la que sentirte identificado no es sencillo.
Nos gustaría estrenar nuestras historias dándonos un poco más a conocer y explicar cómo un estudio de diseño de interiores llegó a llamarse Matiz tras un proceso de rebranding.
Una cosa sí tenía clara, el estudio debía de representar a todo un equipo y a una forma de entender los proyectos desde la personalidad propia, reivindicando que los espacios deben de ser reflejo de quien los habita o disfruta.
Durante varias semanas estuvimos individualmente buscando la inspiración hasta que, una mañana de verano, decidimos juntarnos a pasar el día en la casa de la sierra de Virginia. Además de un desayuno fantástico, nos esperaba una mesa despejada, un gran rollo de papel en blanco y muchos marcadores de colores con los que empezar a escribir ideas, palabras, sensaciones. Y que mejor forma de explicároslo que compartiendo estos metros de papel repletos de garabatos.

¿Cómo nos vemos? Y lo más complicado, ¿cómo nos ven? Una palabra nos llevaba a otra y el árbol de adjetivos, cualidades y atributos cada vez era más extenso (belleza, atemporalidad, empatía, sutileza…). Curiosamente, había consenso y la visión era bastante homogénea, será que ya había un ADN común.
Decidimos poner sobre la mesa nombres, al principio tímidos, fuimos cogiendo ritmo hasta tener una larga lista de candidatos. Aquí el consenso no estaba tan claro. Elementos arquitectónicos, colores, cualidades, plantas, ¿por qué no llamarnos Estudio Limón pensábamos algunos? A otros les parecía demasiado informal…

Y entre tantas palabras, risas, y hasta momentos de frustración, surgió la palabra “MATIZ”.
Fonéticamente elegante, sencilla, concisa, con fuerza y mucho significado. Nos pusimos nerviosos, como niños, cuando están a punto de completar un puzzle. Decidimos hacer una votación entre la larga lista y así, por unanimidad, en muy calurosa mañana de verano, decidimos convertirnos en Estudio Matiz, empáticos, sensibles, detallistas y rigurosos.







